Más de ocho años llevamos con el estándar USB 2.0 entre nosotros, un tiempo que ha permitido desarrollar una gran cantidad de productos que utilizan este puerto para conectarse al ordenador, ya sea para transmitir información o, simplemente, para recibir alimentación de este.
Pero
en esos años también se han ido viendo las limitaciones de este
estándar, entre las que nos encontramos su limitada velocidad de
transferencia y capacidad de recarga. Es por ello que Intel ya lleva
más de un año trabajando en USB
3.0
Pero vamos a ver cuales son las novedades más importantes en USB
3.0.
Como
decíamos, esta especificación pretende solucionar las limitaciones
con las que se encuentra actualmente la 2.0, de forma que se ha
aumentado la velocidad
de transferencia y
la cantidad
de energía que puede trasmitir.
Si en USB 2.0 el cable dispone de cuatro lineas, un par para datos, una de corriente y una de toma de tierra, en USB 3.0 se añade cinco líneas. Dos de ellas se usarán para el envío de información y otras dos para la recepción, de forma que se permite el tráfico bidireccional, en ambos sentidos al mismo tiempo.
El
aumento del número de líneas permite incrementar
la velocidad de transmisión desde
los 480 megabits por segundo hasta los 4.8
gigabits por segundo o,
aproximadamente, 600 megabytes por segundo. Por cierto, de ahí el
nombre que también recibe esta especificación: USB
Superspeed.
La
cantidad de energía que transporta un cable USB resulta insuficiente
en muchas ocasiones para recargar algunos dispositivos, especialmente
si utilizamos hubs donde
tenemos conectados varios de ellos. En USB
3.0,
se aumenta la
intensidad de la corriente de
100 miliamperios a 900
miliamperios,
con lo que podremos cargar más dispositivos o hacerlo más rápido.
Claro que este aumento de la intensidad podría traer consigo un menor rendimiento energético. Pero también se ha pensado en eso, y USB 3.0 utiliza un nuevo protocolo basado en interrupciones, al contrario que el anterior que se basaba en consultar a los dispositivos periódicamente.
El
aumento de líneas en USB
3.0 provoca
que el cable sea más grueso, un inconveniente importante. Si hasta
ahora los cables eran flexibles, con el nuevo estándar estos tienen
un grueso similar a los cables que se usan en redes Ethernet, siendo
por tanto más
rígidos.
Afortunadamente,
igual que pasa entre USB 2.0 y USB 1.1 la compatibilidad
está garantizada entre
USB 3.0 y USB 2.0, gracias al uso de conectores similares, cuyos
contactos adicionales se sitúan en pararlelo, de forma que no
afectan en caso de usar algún puerto que no sea del mismo tipo.
Intel espera tener el estándar de USB 3.0 finalizado antes de acabar el año, de forma que a mediados de 2009 el rsesto de fabricantes ya puedan disponer de controladoras para este protocolo y, a principios de 2010, empiecen a aparecer los primeros dispositivos compatibles con USB 3.0. Sin olvidar, claro está, a los fabricantes de sistemas operativos, que deberán disponer de driversadecuados para este nuevo sistema.
Via: www.xataka.com/
